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Archive for 20 febrero 2015


El jefe del equipo negociador de la Unión Europea con el gobierno cubano, Christian Leffler, anunció en una comparecencia ante el Congreso de Diputados de España que las negociaciones entre ambas partes continuarían, a pesar de las detenciones de activistas. El funcionario, que ostenta el cargo de Director para las Américas del Servicio Europeo de Acción Externa (es decir, la cancillería del Consejo de Europa) justificó el mantenimiento de las pláticas con La Habana porque según él, la política europea se caracteriza por ser “de diálogo, de contacto, aunque sea difícil a veces” o se desarrolle “a largo plazo”.

Leffler fue un poco más allá al afirmar que en la tercera ronda de negociaciones, a celebrarse a comienzos del mes de marzo se hablará de “derechos humanos, como de otros temas”, y que el acuerdo bilateral con la dictadura castrista debe incluir “cláusulas democráticas”, que aunque son “más o menos estándares”, se suelen “ajustar a la situación de cada país” y, que por tanto, en el caso cubano se hará lo mismo. Todo un tributo al lenguaje inocuo de la diplomacia, no sólo europea, sino también de otras naciones, con relación a Cuba y los derechos humanos y la democracia.

En estos temas no parece haber mucho de acción, sino más bien inacción externa. Leffler ha viajado unas cuantas veces a Cuba y hasta ahora, no ha mostrado ningún interés por reunirse ni siquiera con los ganadores del Premio Sajarov del Parlamento Europeo, quienes se supone sean los interlocutores en Cuba de la UE en este asunto. Mucho ruido y pocas nueces, o muchos viajes y pocos resultados.

En definitiva éste parece ser el signo de los tiempos con relación a Cuba, los viajes. Se transita hacia y desde Cuba, gentes se van y otras vienen, pero donde único no se transita es dentro de la Isla. Raúl sigue siendo un dictador, para los que no lo saben.

Nacy Pelosi y su delegación senatorial demócrata (por cierto la segunda en una semana); viaja a Cuba y suplanta a ambos gobiernos, el de Estados Unidos y Cuba, al anunciar la fecha exacta de la nueva ronda de negociaciones entre ambos países, el próximo 27 de febrero. ¿No debió corresponder este anuncio a Josefina Vidal y Roberta Jacobson? El corre corre es tan grande que ya no se sabe quién es quién.

Estamos asistiendo a una externalización y trivialización de la problemática cubana, con el objetivo de distraer la atención del foco del problema, que es la relación entre el régimen y el pueblo cubano.  Al proyectar los problemas de Cuba hacia el exterior, por medio de todo tipo de viajes, se proyectan también las soluciones hacia factores externos.  El águila no caza moscas y lo que está en juego es una carrera mercantilista por la plaza cubana, bajo el argumento simplista de que los negocios producen democracia. De acuerdo a esta lógica, todo debe supeditarse al gran tema de una supuesta prosperidad económica que nunca llega, puesto que la estructura política no lo permite.

En este marco de relaciones, o intereses, los problemas internos pasan a ser “daño colateral”. Al igual que en China o Viet Nam, el humo de las “reformas económicas” nubla la visión sobre el fuego de la explotación de  mano de obra semiesclava, violación de derechos humanos, y ausencia de un pleno Estado de Derecho. Al igual que el gobierno de los Estados Unidos, la Unión Europea continuará sus negociaciones con el gobierno cubano aunque continúe la represión contra los activistas porque sencillamente, ése no es su problema sino el de los activistas.

El interés “es un monstruo grande y pisa fuerte, toda la pobre inocencia de la gente” como dice la canción, y lo engulle todo, especialmente algo tan “insignificante” como los derechos humanos, de los cuales se puede hablar, pero no negociar. Para Gulli-Leffler y sus viajes, Cuba es el país de los enanos y la UE es el país de los gigantes. Lo mismo piensa Pelosi y EU.

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Fuera del Juego


Fuera del Juego

Continúan las audiencias senatoriales y congresionales en los Estados Unidos sobre las nuevas políticas de la relación entre Cuba y Estados Unidos, con participación de activistas que viven en la Isla, y otros que viven fuera de ella. Sin lugar a dudas con más luces que sombras, puesto que al margen de algunas diferencias superficiales, todos los testimoniantes de la parte cubana, sin excepción, calificaron al Raulismo de dictadura e insistieron en que el nuevo marco de relaciones no necesariamente significa un cambio en el status quo dentro de Cuba.

Sin embargo, o con embargo, para el caso da lo mismo, no debemos dejar que los árboles nos impidan ver el bosque. La esencia del problema cubano radica dentro de la Isla, en la relación del pueblo cubano con la dictadura, y no en audiencias externas. La sucesión de presentaciones y testimonios ante cuerpos políticos extranjeros, llámense el Congreso de Estados Unidos, la Cumbre de las Américas o la Unión Europea, lo único que hace es acentuar la percepción de que el problema cubano se puede resolver desde el Exterior, la percepción misma que acaba de ser pulverizada por lo ocurrido el 17 de diciembre pasado. Lo que se cocinó en aquel entonces, y se sigue cocinando, es mantener al pueblo cubano como espectador de los acontecimientos, fuera del juego.

Nos enfrentamos entonces a una contradicción en términos, al enfatizar nuestra inclusión en un proceso que fue trabajado por 18 meses, ejecutado y anunciado precisamente tomando como base el secretismo y la marginación del pueblo cubano, tanto dentro de la Isla como en el Exilio. En la Historia reciente sobran los ejemplos de la futilidad de los llamados “consensos internacionales” sobre problemas domésticos o bilaterales. Si el mundo todavía no ha podido ponerse de acuerdo para resolver situaciones extremas como la amenaza de ISIS o Boko Haram, ¿cómo aspirar a un esfuerzo mundial en un tema como el de la violación a los derechos humanos en Cuba?

Al margen de los foros internacionales y los espacios virtuales, hay un debate menos retórico pero mucho más crudo y concreto que está tomando lugar en las calles del país, y hasta ahora se inclina del lado de las soluciones externas, como lo demuestra la reciente fuga de dos peloteros del equipo ¿Pinar del Río o Cuba? de la Serie del Caribe, y la verdadera avalancha migratoria que se está desatando por el temor al fin de la Ley de Ajuste Cubano. Curiosamente en este último punto coinciden, paradójicamente, el régimen castrista y algunos de sus opositores, tanto dentro de la Isla como en el Congreso de Estados Unidos.

Un ejemplo de cómo la retórica política oscurece la visión realista de los problemas, y distancia a quienes la emplean de quienes se supone que deban servir, que es el pueblo cubano. El pragmatismo indica que si el régimen pide la eliminación de la Ley y el pueblo cubano su continuidad, lo lógico sería que la oposición apoyara su mantenimiento, si es que está del lado de pueblo. Eso sin contar que la eliminación de la Ley de Ajuste significaría, en términos de política exterior estadounidense, una declaración del fin del sistema dictatorial comunista en Cuba, justamente el objetivo principal de los esfuerzos diplomáticos del raulismo.

La oposición debe romper ese marco de referencia externa y convertirse en la referencia del cambio en Cuba, cambiando la orientación y viajando más al interior que al Exterior del país. Sobran los planes de futuros eventos fuera de Cuba pero hasta ahora no se vislumbra ningún plan de divulgación nacional con viajes alrededor de Cuba, estilo Gandhi, Otpor, Martin Luther King, etc. Podemos seguir como siempre repitiendo los consabidos argumentos de que “Cuba es diferente, etc”, pero la proyección interna y la articulación de fuentes autosostenibles dentro del teatro de operaciones, son elementos básico de la conformación de cualquier movimiento. Faltan ahora las audiencias de los activistas con la población cubana, para establecer una nueva relación entre la oposición y el pueblo cubano.

Se impone entonces una reorientación de los esfuerzos, un marco de la dinámica opositora, tal y como apunta el activista de UNPACU, Rafael Puentes, arrestado y después liberado tras repartir todas sus octavillas en la ciudad de Guantánamo. Ninguna le pudo ser ocupada. Por ahí transita también el “artivismo” de que habla Tania Brugera en su entrevista, orientado a impactar la conciencia del llamado cubano de a pie, para que eche a andar.

El mundo entero aprueba y celebra el restablecimiento de relaciones entre Cuba y Estados Unidos, y por otra parte, nos guste o no, es un hecho consumado. La gran disyuntiva a que nos enfrentamos ahora es cómo sacar mejor partido de esta nueva relación, y articula una identidad  de oposición que cambie las reglas del juego. Como bien dijo en su momento Heberto Padilla en su magistral poema “Fuera del Juego”:

¡Al poeta, despídanlo!

Ese no tiene aquí nada que hacer.
No entra en el juego.
No se entusiasma.
No pone en claro su mensaje.
No repara siquiera en los milagros.
Se pasa el día entero cavilando.
Encuentra siempre algo que objetar.

 

No se puede apostar a los milagros. Hay que trabajar duro y sostenido, de cara al pueblo.

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