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Archive for 7 octubre 2010

E puor si muove


No cabe dudas que el gobierno cubano está cambiando. En sus años mozos, “los felices sesenta”, se dedicaba con denuedo a perseguir al pasado, con sus convenientes etiquetas de “esbirros”, “batistianos”, “siquitrillados”, etc. En aquel entonces nuestro flamante Ministro del Interior era Ramiro Valdés, émulo tropical de Laurenti Beria, con uniforme militar bajo bigote y barba a lo cardenal Richeliu. Eran los tiempos del paredón, los campos de trabajo forzado y las canciones épicas revolucionarias. Así se templó el acero. Después vinieron los Congresos y carteles que proclamaban que el futuro pertenecía por entero al socialismo, con nuevas etiquetas para justificar la represión: “microfracción”, “quinta columna”, hasta llegar a “grupúsculos”, para referirse al movimiento pro derechos humanos.

Pero entonces llegaron los años mohosos, de muros caídos y acero corroído por agentes contaminantes como “Solidaridad”, “Resistencia”, y extrañas Revoluciones noviolentas envueltas en terciopelo y de color naranja que mostraron al mundo que a fin de cuentas, es la gente y no las ideologías quien tiene la última palabra. A toda esta conspiración se sumó el Internet, junto a esa terrible invención imperialista conocida como “globalización”, y de repente el campo socialista pertenecía por entero al pasado. El enemigo entonces pasó a ser, lógicamente el futuro. Ramirito se puso cuello y corbata y voilá, se transformó en Ministro de Ciencias Informáticas. De Richelieu a Torquemada. Ya no hace falta ponerle etiquetas a los enemigos porque ellos mismos vienen con nombres made in usa. Son los blogeros, twitteros, rockeros, freakies y raperos insurgentes. Ahí están, como la puerta de Alcalá, viendo pasar el tiempo.

La última gran batalla revolucionaria en este campo se acaba de librar con el bloqueo de las cuentas Twitter de Yoany Sánchez, Orlando Luis Pardo Lazo y Luis Felipe Rojas, entre otros. El problema es que esta pelea el régimen no puede ganarla porque va contra el desarrollo humano, como la Iglesia Católica en el Siglo XVII quemando a Giordano Bruno y reprimiendo a Galileo. Ramirito no entiende que aunque a él se le paró el reloj, el tiempo sigue transcurriendo. La gente va a seguir twitteando, enviando e-mails, sms, mms y todo lo demás que se invente porque sencillamente, el mundo se mueve hoy en día hacia una corriente de información más rápida, más segura y más efectiva, y el que vaya contra eso va contra el curso de la Historia. Se puede acallar un vehículo por un tiempo pero no se puede detener el flujo, porque la realidad es que el tiempo pasa a favor de esa marejada de jóvenes hambrientos de información y a la misma vez en contra del régimen. Quiéranlo o no, e puor si muove.

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Mi Rostro no es un Libro


Fin de semana con tarde plomiza. Nunca he sabido que significa exactamente un mediodía cargado de plomo, pero escribir así me hace sentir bien, me otorga ciertos aires de poeta. V diría que no entiende por qué me creo gracioso cuando en realidad desvarío, pero no puedo evitarlo. Soy bruto pero tierno. Blanca seria más cruda, usaría la versión callejera de una de mis palabras preferidas: coprófago.

V siempre está, con esa sempiterna costumbre de tornar en imprescindible una distante presencia. No puede faltar en este despliegue de rostros infantiles, adolescentes y adultos, cada loco con su tema. El mío es ella, la rakiya, la risa de mis hijos en la piscina de mi primo. Extraño a V, sus dedos buscando la complicidad de los míos en esa especie de abrazo digital que tanto nos une.

Rostros de familia. Reales, concretos. Mi tía que acaba de regresar de Panamá donde enterró a un hermano, y me dice que pase lo que pase, su casa es mi casa. Mario pide música para sus 13 años, pero al final se suma a la conversación con mi primo porque después de todo “le gusta la muela”. Me siento orgulloso de haberle trasmitido esa condición innata a la cubanía. La tarde sigue plomiza pero no llora. W llama con dos tickets para Earth, Wind and Fire. La jeva lo ha embarcado y después de todo, nadie mejor que yo para apreciar los “elementos”.

A mil  millas de distancia, V no sabe que le molesta pero está aquí en el concierto, justo cuando comienzo a tararear “that’s the way of the world”. ¿Es así en realidad? ¿Tan simple en su inmensidad? Una morena escultural se sienta junto a W y yo sonrío pícaramente, sabiendo que V también ríe en la distancia. Vaya con este mundo y sus maneras. Para ella tampoco mi rostro en un libro, ni siquiera necesita leerme. Simplemente está ahí, camina con mis ojos, habita en mis intenciones.

A diferencia de otros lunes, despierto cansado pero contento. Termino mis primeros deberes cuando una llamada me sorprende medio dormido en el sofá. Escucho a duras penas pero disfruto la presencia. Reconectamos, nuestra hazaña es que siempre encontramos cómo hacerlo, sorteando las trampas de lo cotidiano.

En casa, enfrento una emboscada tecnológica. No conexión a Internet, laptop y desktop se niegan a responder a sus respectivos teclados. No sé si gano pero lucho, es lo único que hago con cierta consistencia. Me refugio en un viejo álbum de fotos. Rostros famosos, queridos.

Gran descubrimiento. Como cualquier ser humano, también soy Historia. Soy yo, y ellos conmigo.

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